México SA

Fuente: lajornada.unam.mx

Carlos Fernández-Vega

Pues nada, que el “futuro promisorio” –ininterrumpidamente prometido desde cuando menos tres décadas atrás– se mantiene en el último lugar de la lista de espera y, si bien va, en 2015 la economía mexicana ocuparía el escalón número 11 de 20 posibles en el contexto latinoamericano, aunque todo apunta a que podría descender al peldaño 15, de acuerdo con los pronósticos del Fondo Monetario Internacional.

No es novedad, pero con el arranque del segundo trimestre del presente año reinició la feria de recortes a la estimación oficial de crecimiento económico, que se suman a los registrados en el periodo inmediato anterior (de hecho, los tijeretazos comenzaron desde la llegada del actual gobierno).

En el mejor de los casos la economía mexicana cerraría el año con “crecimiento” de 2.5 por ciento, con lo que la tasa promedio anual durante la primera mitad del gobierno peñanietista sería de 1.9 por ciento, es decir, el mismo resultado raquítico, por decirlo suave, que el registrado en el sexenio calderonista que a los mexicanos prometió “vivir mejor” (sólo aplicable a Felipe y su clan, quienes lo lograron holgadamente).

El Banco de México divulgó ayer su Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, con información al cierre de abril pasado, y entre sus resultados destaca que una vez más los 36 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero decidieron recortar su pronóstico sobre el crecimiento económico del país.

Por cuarta ocasión consecutiva en lo que va del año el citado grupo de expertos aplicó la tijera, y al cierre de abril pasado redujeron su pronóstico a 2.88 por ciento por ciento, cada vez más lejos de la siempre alegre estimación de la Secretaría de Hacienda (de 3.2 a 4.2 por ciento), y de paso hicieron lo propio con la perspectiva para 2016.

Un año atrás, en abril de 2014, la estimación del citado grupo sobre el crecimiento económico mexicano para 2015 se ubicó en 3.91 por ciento. Eran los tiempos triunfales por la aprobación de buena parte del paquete de “reformas necesarias para el país”, en los que el “ministro del (d) año” aparecía hasta en la sopa, mientras la propaganda oficial estimulaba el triunfalismo del gobierno y el sector privado. Sin embargo, la falta de resultados fue menguando el ánimo, a la par que el pronóstico de los especialistas permanentemente consultados por el Banco de México.

Ya al cierre de 2014 la estimación de los 36 grupos en torno al futuro inmediato de la economía nacional había caído a 3.5 por ciento, y tres meses después a 2.95. Ahora, en el arranque del segundo trimestre de 2015 a duras penas tal pronóstico alcanza 2.88 por ciento, y descontando, porque el recorte también alcanzó el cálculo para 2016.

Recientemente la junta de gobierno del Banco de México advirtió que “la actividad económica en México siguió presentando un ritmo de crecimiento moderado… La producción industrial perdió dinamismo por la reducción en la extracción de petróleo, mientras que las exportaciones manufactureras mostraron un debilitamiento, posiblemente como consecuencia de factores temporales que afectaron la actividad económica en Estados Unidos… Actualmente, las condiciones cíclicas de la economía muestran debilidad”. Y de cereza, la inversión productiva reporta un sensible descenso.

Para los grupos de especialistas consultados por el Banco de México, los principales factores que “podrían obstaculizar el crecimiento económico en México” son la inseguridad pública, el descenso de la producción petrolera, la inestabilidad financiera internacional, la debilidad del mercado externo, interno y económico mundial, la caída del precio de exportación del petróleo y la política fiscal instrumentada por el gobierno peñanietista. A lo largo del último año el primero de los factores citados se ha mantenido en primer lugar, y no hay visos de que se modifique su evaluación en tal sentido.

Cada día más lejos del rosa discurso oficial que promueve inexistentes “logros” y se congratula por el “sólido comportamiento” económico que registra el país, los organismos internacionales, los corporativos financieros que operan en el país, las instituciones académicas y, en fin, prácticamente todos menos el gobierno, permanentemente aplican tijeretazos a la expectativa de crecimiento económico del país, con el agravante de que al año le restan siete meses, con lo que todos ellos tienen mucha tela de dónde recortar.

Varios de los corporativos bancarios que operan en el país, como Banamex, ya habían reducido sus estimaciones sobre tal crecimiento, y en días pasados se sumó el grupo financiero Scotiabank, el cual determinó (La Jornada, Israel Rodríguez) “un ajuste a la baja en el crecimiento de México para 2015 y 2016, como resultado tanto de los posibles impactos que tendrá el recorte en el gasto público como por el cambio que se percibe en la tendencia de algunos sectores, que no parecen lograr repuntar a las tasas que se preveían. El intermediario financiero de origen canadiense revisó la meta de crecimiento para 2015 del 2.8 inicial a 2.6 por ciento, pues la información reciente revela una mayor debilidad de la prevista en algunos sectores como minería y algunas ramas de la industria, así como al efecto que tendrá el menor crecimiento del PIB de Estados Unidos”.

Para 2016, detalla Scotiabank, “la expectativa de crecimiento del PIB de México se ajusta de forma más significativa, al descender de 3.7 a 3.1 por ciento, debido a que se ve menos favorable ante el posible impacto del recorte en el gasto público y la falta de consolidación de una tendencia más positiva en la actividad económica de algunos sectores. Los expertos de la institución opinaron que la incertidumbre en el escenario económico sigue siendo muy elevada, ya que la economía mundial sigue atravesando una situación inédita en términos de la política económica que se está aplicando en varias latitudes”.


Las rebanadas del pastel

¿Qué pasará? No deje de ver el siguiente capítulo de nosotros los ricos, ustedes los pobres. Mientras tanto, en el recuento de los (d) años, la economía mexicana creció 3.9 por ciento en el salinato, 3.5 en el zedillato, 2.3 con el “cambio” foxista, 1.8 con el “vivir mejor” del calderonato y, hasta donde va y en vías de empeorar, 1.9 en el gobierno peñanietista, es decir, el que de entrada prometió un “futuro promisorio” para los mexicanos, producto de las “reformas necesarias”.

TAGS >