Reformas Fiscal y Laboral de PRI, PAN y PRD matan el empleo de calidad y dejan el mal pagado y “chatarra”: expertos.

Fuente: Sin Embargo.

Por Juliana Fregoso.

 

 Ciudad de México, 30 de junio (SinEmbargo).- México se encamina a ser un país de empleos poco calificados, informales y de bajos salarios, ya que al menos desde 2008 la mayoría de las plazas laborales que se han creado han sido para gente con estudios que no llegan a la licenciatura y cuya remuneración mensual promedio es de 8 mil 500 pesos al mes, según especialistas y estudios sobre la situación laboral en el país. En México no se han dejado de crear empleos, sin embargo, el crecimiento corresponde al de los trabajadores eventuales, quienes tienen menos prestaciones y cuya temporalidad en el puesto no está definida y no le da certeza sobre sus ingresos.

La Reforma Fiscal fue impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto con votos de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI) y el de la Revolución Democrática (PRD); la Reforma Laboral es autoría de Javier Lozano, hoy Senador de Acción Nacional (PAN), y fue aprobada durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa. Según las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de enero a abril de este año se registraron ante la institución 312 mil 306 empleos, un incremento de 9.2 por ciento respecto al mismo periodo de 2013. Sin embargo, la remuneración de los profesionistas en el país está 50 por ciento por debajo de lo que podría percibir si la economía tuviera un crecimiento mayor y el sector productivo tuviera personal más capacitado, según el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), del Tecnológico de Monterrey. Ante este panorama, se estima que 100 estudiantes que ingresan a la educación primaria, se estima que únicamente 30 de ellos obtendrán las competencias y los conocimientos necesarios para integrarse a la educación superior y posteriormente, al mercado laboral. Y es que los salarios en el país se quedaron estancados desde 2008, año en el que la crisis global hipotecaria provocó miles de despidos y cierres de empresas, principalmente en el sector financiero.

“En sueldos y salarios estamos a niveles de la crisis de 2008 porque el empleo que se está generando es para el segmento menos preparado (…) lo que quiere decir que la gente más preparada es la que enfrenta el desempleo más grande, de todos los desempleados en el país, el 25 por ciento está en actividades de bajo nivel y 75 por ciento en las de mayor nivel”, señaló Abraham Vergara Contreras, académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana. Los indicadores de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que en el país existen 2 millones 484 mil 784 desempleados, mientras que la tasa de informalidad llega al 53 por ciento. El salario promedio diario, según los datos del Inegi, ha crecido en los últimos dos años solamente 23.65 pesos de 2003 a la fecha.

La mezcla mortal.

Otros expertos han considerando que la conjunción de las reformas Laboral [aprobada en 2012] y la Fiscal [aprobada en 2013] abrieron la puerta a estos empleos eventuales, con menores prestaciones y a la contratación de personal con menos educación y calificación, pero más barato. Pues mientras que por un lado la Reforma Fiscal aplicó una serie de nuevos impuestos que obligaron a las empresas a congelar sus inversiones y proyectos, por el lado laboral se flexibilizan las políticas de contratación, lo cual ha sido aprovechado por las empresas para disminuir el impacto de las reformas y hacer menos costosas sus nóminas.

Luis Foncerrada Pascal, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Empresarial (CEESP) señaló que en el país no sólo se han precarizado el empleo y el salario sino que también se ha observado que la fuerza de trabajo aumenta a un mayor ritmo que el capital y “no existe el acervo de capital suficiente para incrementar el empleo”. Destacó el hecho de que la mayoría de los empleados en el país, el 57.9 por ciento, percibe entre uno y tres salarios mínimos, es decir, vive con entre mil 700 y 5 mil 100 pesos al mes. Mientras que apenas 23 por ciento percibe entre tres y cinco salarios mínimos. “Es necesario hacer tres recomendaciones: propiciar la inversión mediante todos los medios posibles: exenciones y apoyos, etc., crear el mejor ambiente de negocios para eliminar los costos y obstáculos para invertir y eliminar los obstáculos para generar empleos formales”, dijo. Por su parte, Gerardo Leyva Parra, director General Adjunto de Investigación del INEGI, dijo recientemente en un foro organizado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) que parte de la precarización del trabajo en México se debe también al alto nivel de informalidad.

Según sus cifras, seis de cada 10 personas ocupadas, tienen un trabajo informal y para el trabajador poco calificado, el mercado formal y el informal parecen igualmente atractivos. “Para los trabajadores medianamente calificados la informalidad es una alternativa al desempleo cuando las cosas van mal en el sector formal. Muchas de las personas que pierden un trabajo formal se refugian en la informalidad”, explicó. “Se debe romper el círculo vicioso de baja productividad-bajos ingresos. Las medidas a tomar deben hacerse a partir de un diagnóstico realista, que reconozca el papel de la informalidad y la migración como elementos que compensan las insuficiencias del mercado formal de empleos para atender las necesidades de la población”, puntualizó.

Los jóvenes

El desempleo y bajos ingresos de los jóvenes egresados es otro de los temas que fomenta la precarización del empleo, según la Encuesta Competencias Profesionales 2014, realizado por el Centro de Investigación para el Desarrollo AC (Cidac). “Hemos encontrado que en México un importante número de empresas reporta que los jóvenes egresados de las IES al momento de ser contratados no poseen un nivel mínimo necesario en competencias tan básicas como comunicación por escrito, comprensión de textos o hablar en público”, señala.

“En México, la adopción en particular de la educación por competencias no se ha dado con la misma rapidez ni profundidad que en otros países. Mientras que Alemania, Australia, Estados Unidos e Inglaterra –por citar algunos países– llevan ya varias décadas trabajando en este paradigma, en México su implementación ha sido gradual e incompleta”.

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